El próximo lunes, el presidente Javier Milei, acompañado por su Gabinete, participará del Tedeum en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, en conmemoración del 25 de mayo. Este evento se enmarca en un contexto de crecientes críticas por parte de la Iglesia en relación con la reducción del apoyo estatal a sectores vulnerables, incluidos las personas con discapacidad y los jubilados.
Los actos patrios comenzarán a la medianoche con una cadena nacional donde se entonará el himno. A las 9:40, Milei y sus ministros saldrán de la Casa Rosada y cruzarán la Plaza de Mayo con dirección a la Catedral, donde el Tedeum se iniciará a las 10.
A diferencia de ocasiones anteriores, la presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel en la misa aún no ha sido confirmada, dado que su relación con Milei y su Ejecutivo ha alcanzado un punto crítico. Recientemente, Villarruel ya había eludido compartir un evento religioso con el Gabinete por el aniversario de la muerte del Papa Francisco, argumentando que se había “politizado” y señalando la presencia de lo que ella considera “lo peor de la casta política”.
Durante la edición del Tedeum del año pasado, se vivieron momentos de tensión política cuando Milei rechazó saludar a su vicepresidenta y al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Al ser consultado sobre las ausencias en la ceremonia del lunes, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, expresó su esperanza de que todos los líderes políticos asistan.
García Cuerva declaró: “Tenemos que lograr ese abrazo. Sería muy bueno que vengan todos y que tomemos conciencia de que somos autoridades, dirigentes, religiosos, políticos, económicos, y tenemos una responsabilidad institucional con nuestra gente”.
Además, agregó: “Si entre nosotros nos maltratamos, nos dejamos de saludar, nos agredimos verbalmente o usamos palabras armadas, porque prácticamente disparamos cuando hablamos, ¿qué podemos esperar de la sociedad?”.
El arzobispo también adelantó que su homilía en la Catedral seguirá estos lineamientos, con un enfoque que no busca ser partidista ni dirigirse a un grupo específico, sino abarcar “todo el pueblo argentino”. No obstante, la Iglesia ha manifestado en las semanas recientes su preocupación por el bienestar de los sectores más desfavorecidos y por la retirada del Estado en áreas cruciales, como la atención a la discapacidad, el apoyo a los jubilados y la asistencia a jóvenes con problemas de adicción en los barrios.




