La directora de Comunicación del organismo, Julie Kozack, explicó en Washington que existe coincidencia entre el FMI y las autoridades argentinas en torno a dos desafíos: fortalecer la capacidad de la Argentina para enfrentar futuras dificultades y ampliar el crecimiento, que hasta ahora se concentró principalmente en los sectores energético, minero y agrícola.
Según Kozack, las conversaciones también apuntan a consolidar los avances obtenidos en materia de estabilización macroeconómica, más allá de los aspectos específicos del programa vigente. El objetivo, indicó, es generar condiciones para una mayor inversión y sostener un crecimiento que permita crear empleo y ampliar las oportunidades económicas.
Las declaraciones se produjeron un día después de que el FMI concluyera una misión técnica en Buenos Aires encabezada por Joyce Wong, que incluyó la tercera revisión del programa acordado con la Argentina. Las conversaciones continuarán durante las próximas semanas con el objetivo de alcanzar un acuerdo técnico que luego deberá ser evaluado por el directorio del organismo.
En ese marco, Kozack señaló que algunos de los datos económicos recientes serán considerados durante las negociaciones, entre ellos el posible impacto sobre los ingresos fiscales. “Estos asuntos serán abordados en el diálogo entre las autoridades y el equipo técnico”, afirmó.
Si la revisión es aprobada por el directorio, la Argentina accedería a un nuevo desembolso de aproximadamente US$869 millones. El país, en tanto, realizó recientemente un pago de US$795 millones y todavía deberá afrontar otros dos vencimientos con el FMI durante el año: US$865 millones en noviembre y US$340 millones en diciembre.
La misión técnica se desarrolló además en un contexto de incremento del riesgo país, que durante septiembre avanzó casi un 19% y terminó el mes por encima de los 600 puntos.
Pese a ese escenario, Kozack destacó los avances registrados en materia de estabilidad macroeconómica. Mencionó la reducción de la inflación, el fortalecimiento de la posición externa a partir del incremento de las reservas y el resultado fiscal, que pasó de un déficit a un superávit.
Para la funcionaria, el proceso de estabilización constituye una base para avanzar hacia un crecimiento sostenible. Sin embargo, remarcó que el desafío consiste en que la expansión económica no quede concentrada en determinadas actividades y pueda alcanzar a otros sectores y trabajadores.
Las declaraciones del organismo se conocen mientras el Gobierno sostiene sus proyecciones de crecimiento para los próximos años. Desde París, Javier Milei pidió recientemente “paciencia” a los empresarios y afirmó que en 2027 la Argentina podría crecer entre tres y cuatro veces por encima de su promedio histórico.
Al mismo tiempo, en las últimas semanas se conocieron distintos indicadores que reflejaron un deterioro de algunas variables. Entre ellos figura una caída del 2,9% de la actividad económica en julio frente a junio, un aumento de la pobreza del 28,2% registrado a fines de 2025 al 32,3% durante el primer semestre de este año, un leve incremento del desempleo y una proyección de contracción de la actividad durante el tercer trimestre elaborada por JP Morgan.





