Mariano reside en Berazategui con sus padres, Gustavo y Alicia, quienes notaron su ausencia el lunes por la tarde y comenzaron a indagar en posibles lugares donde podría haber estado.
Con base en la reconstrucción de sus últimos movimientos, se estableció que Mariano salió de su hogar ese lunes a las 8 de la mañana, llevándose un bolso grande con láminas y trabajos que había estado preparando durante todo el fin de semana.
Al llegar a la universidad, aproximadamente a las 10 de la mañana, avisó a un compañero sobre su malestar y dejó sus entregas.
Su madre relató que había estado toda la noche anterior sin dormir por la presión de la entrega: “Creo que se esforzó demasiado por cumplir y se descompuso”, expresó.
Tras la denuncia presentada por sus padres, las autoridades utilizando cámaras de seguridad lograron identificar que Mariano había sido visto en Punta Lara, desde donde tomó un colectivo con destino a La Plata. Más tarde, subió a un tren hacia Constitución, donde desapareció de nuevo del radar.
La investigación a través del seguimiento de su tarjeta SUBE evidenció que no era habitual que visitara Punta Lara. Luego de tomar un colectivo de la línea 275, a las 16:17 se subió a un tren Roca hacia Constitución, donde mantuvo un encuentro con un compañero que se bajó en Hudson. Las cámaras en Constitución confirmaron su presencia, pero a partir de ahí no hay más información clara sobre su recorrido.
Su madre, preocupada, afirmó: “No sabemos si él cruzó la calle y fue atropellado, si está comiendo o si tiene para comprarse un jugo”. Aunque le transfirió dinero, no ha podido comunicarse con él, ya que su teléfono se encuentra apagado y no responde a los mensajes.
Su padre sugirió que entró en un estado de “pico de estrés”, señalando que no es común que su hijo indicara que se sentía mal y luego tomara un colectivo a Punta Lara. Además, Mariano se comunicó con su hermano Lucas el mismo lunes por la tarde, enviándole la contraseña de su computadora, lo que su madre interpretó como un mensaje de despedida, aunque no tiene certezas al respecto.
Este jueves, el padre de Mariano manifestó que al intentar contactarlo, el celular “suena tres o cuatro veces y luego corta, lo que indica que está encendido”.
Mariano tiene cabello castaño, piel clara y ojos marrones. En el momento de su desaparición, vestía una campera bicolor con la que fue registrado por las cámaras durante su trayecto. Se solicita que cualquier información que ayude en su localización sea comunicada de inmediato al 911.





