La remodelación del inmueble, que data del siglo XVII, requirió una inversión superior a 20 millones de euros y varios años de trabajo. Las autoridades decidieron modificar la fachada original, reemplazando el característico revestimiento amarillo por una nueva superficie blanca que porta el letrero “Policía” junto a la insignia oficial en el acceso principal.
Con esta decisión, se pretende eliminar el simbolismo que este edificio ha representado para ciertos grupos de extrema derecha, ya que fue el lugar donde el dictador vivió durante sus primeras semanas de vida en 1889.
Las autoridades han mantenido en la vereda una piedra conmemorativa del campo de concentración de Mauthausen, con una inscripción que promueve valores como la paz, la libertad y la democracia.
“El objetivo era evitar cualquier asociación con Adolf Hitler, para despojarlo de ese halo de misterio”, comentó el jefe del departamento de historia del Ministerio del Interior austríaco, Stephan Mlczoch.
En la misma línea, el alcalde de Braunau am Inn, Johannes Waidbacher, destacó que la apertura de la comisaría evidencia que la ciudad está dispuesta a enfrentar su pasado y asumir su responsabilidad. La realización del proyecto fue posible tras un prolongado proceso judicial con la antigua propietaria, quien se oponía a las modificaciones.
Desde 1972, el Estado había alquilado la propiedad para alojar un centro de asistencia a personas con discapacidad. Sin embargo, en 2016, el Parlamento aprobó una ley especial de expropiación, y en 2019, la Corte Suprema de Austria validó la compra definitiva de los 800 metros cuadrados por 810.000 euros.
A pesar del anuncio oficial, la medida ha generado críticas por parte de agrupaciones de derechos humanos. Robert Eiter, del Comité Austríaco de Mauthausen, expresó dudas sobre la efectividad de esta transformación para disuadir a los visitantes extremistas. “Esta transformación no disuadirá a ningún neonazi tentado por la peregrinación”, afirmó, destacando que la mera presencia de fuerzas de seguridad no es suficiente para contrarrestar el peso histórico del lugar.
Las opiniones de los residentes de Braunau am Inn sobre el futuro de la propiedad son variadas. Thomas Spreitz, un agente inmobiliario local, elogió la obra al señalar: “Es estupendo y una buena idea. De vez en cuando hay grupos por allí, y ahora eso ya es historia”. Sin embargo, otros habitantes expresaron su preferencia por la continuación del centro de asistencia que funcionaba anteriormente.





