Las amenazas, que incluían mensajes como “No se salva ninguno, van a cobrar todos” y “hay balas para todos”, fueron dirigidas tanto al plantel profesional como a los miembros de la comisión directiva.
Los grafitis aparecieron pocas horas después de que el equipo sufriera la derrota en el estadio Abel Sastre de Puerto Madryn, donde los goles fueron anotados por Luis Silba y Juan Peinipil.
Este resultado profundizó la crisis en Floresta, ya que All Boys se encuentra con 23 puntos en 22 partidos y está en peligro en la zona baja de la Zona A, tras una campaña caracterizada por la irregularidad y la falta de victorias.
Las imágenes de las amenazas se difundieron rápidamente en las plataformas digitales, provocando un amplio rechazo debido a la seriedad de las intimidaciones, especialmente por la mención explícita a armas de fuego.
Hasta el momento, los responsables de los grafitis no han sido identificados, y se espera una posible intervención de las autoridades, además de una declaración oficial del club en respuesta a las amenazas dirigidas a sus futbolistas y directivos.




