En la capital del vals, Alcaraz pareció imprimir su propia versión de la Marcha Radetzky, de Johann Strauss. Jugó sin perder la calma y a un ritmo que puso en aprietos a su rival, a quien nunca había cedido en sus seis enfrentamientos anteriores. Aunque cometió algunos errores no forzados, sobre todo con el revés, necesitó menos de una hora y media para ser campeón y alcanzar su victoria número 26 consecutiva en torneos ATP 500, tras la derrota en la final de Barcelona ante Holger Rune.
El español completó una actuación sólida y entretenida, y cerró el torneo sin entregar un solo set. Antes de imponerse a De Miñaur, había superado en dos parciales a Karen Khachanov, Nikoloz Basilashvili, Tommy Paul y Daniil Medvedev.
El australiano, que venía de dejar en el camino a Zverev en semifinales, buscaba su segundo título del año, después de ganar en Róterdam. Sin embargo, pronto advirtió la dificultad del desafío.
De Miñaur comenzó con una ventaja de 40-0, pero terminó perdiendo su servicio ante un Alcaraz arrollador. El español se adelantó 4-0 tras quebrar dos veces el saque de su rival y se llevó el primer set por un contundente 6-1.
El segundo parcial fue más parejo. De Miñaur elevó su nivel y logró responder a la potencia del español, que ya no dominaba con la misma claridad. Alcaraz, de todos modos, sostuvo sus turnos de saque y evitó complicaciones.
El español tuvo oportunidades de quebrar en el cuarto y el octavo juego, pero De Miñaur consiguió defenderse. En el décimo, en cambio, Alcaraz aprovechó su primera chance de partido y selló el triunfo. La victoria también benefició a su compatriota Rafa Jódar, que busca clasificarse para las Finales de la ATP: un triunfo del australiano habría complicado mucho más sus posibilidades.





