Entre las señales que pueden pasar inadvertidas, los especialistas mencionan sentir culpa al descansar, desconfiar de las figuras de autoridad, creer que uno debe ocuparse del bienestar de todos y recordar poco de algunos períodos de la vida. Esta última situación puede tener causas habituales, vinculadas al desarrollo, o funcionar como una defensa emocional.
Cuando una etapa está atravesada por estrés extremo, trauma o sufrimiento, el sistema nervioso puede recurrir a la disociación o al bloqueo de recuerdos. Este proceso, que inhibe el hipocampo desde la corteza frontal, puede operar como una protección frente a una sobrecarga emocional.
También hay que tener en cuenta que el cerebro no conserva todos los detalles de cada día. Tiende a guardar aquello que considera relevante o que está asociado con una emoción intensa, como un cumpleaños o una mudanza.
La amnesia infantil y los primeros recuerdos
La amnesia infantil es un fenómeno normal: la mayoría de las personas no recuerda los hechos anteriores a los 2 o 3 años, y algunas tampoco los que ocurrieron antes de los 4. Entre las razones se encuentran la inmadurez del hipocampo, el desarrollo todavía limitado del lenguaje y la poda neural.
“Se llama amnesia infantil (…) Ninguno de nosotros recuerda nada de antes de los 2 o 3 años. Y eso es temprano: la mayoría de la gente no recuerda nada de lo que vivió antes de que tenía 4 o 5 años de edad. Varía mucho la edad, pero usualmente tiene que ver con algo significativo. La gente recuerda cosas como caerse de la bicicleta… momentos que fueron importantes para ellos”, explicó Catherine Loveday, de la Universidad de Westminster.
El cerebro aún inmaduro no cuenta con las conexiones necesarias, entre ellas las del hipocampo, para consolidar recuerdos autobiográficos. Aun así, las emociones y el trauma también pueden contribuir a bloqueos de memoria en etapas posteriores.





