La empresa, que permanece bajo control estatal y es conducida por Fabián Lombardo desde fines de 2023, atribuyó el resultado principalmente al encarecimiento del combustible, uno de los principales componentes de los costos de la industria aerocomercial. La pérdida equivale a unos US$ 63 millones, de acuerdo con los datos del balance de empresas públicas correspondientes al período.
Pese al rojo registrado en las cuentas, la compañía aseguró que pudo cubrir el resultado negativo con recursos propios, sin recurrir a nuevos aportes del Tesoro ni a financiamiento bancario. Según explicó, las medidas de reducción de gastos, las mejoras de productividad y la revisión de procesos implementadas desde 2024 le permitieron afrontar las necesidades financieras con la caja disponible al comienzo del ejercicio.
La empresa también destacó que no solicita fondos al Estado desde mediados de 2024 y que no prevé hacerlo durante este año ni en 2027. De esta manera, sostiene que el deterioro de los resultados del primer semestre no modificó su estrategia de financiamiento.
El dato contrasta con la trayectoria de la aerolínea desde su reestatización, en 2008. Entre ese año y 2024, la compañía recibió asistencia estatal de manera recurrente, con desembolsos acumulados superiores a los US$ 8.000 millones en poco más de 15 años.
Tras dos ejercicios con balances anuales positivos, el aumento de los costos del combustible volvió a presionar las cuentas de Aerolíneas Argentinas. Sin embargo, la firma sostiene que el ordenamiento financiero realizado en los últimos años le permitió absorber las pérdidas del primer semestre sin solicitar nuevos recursos públicos.





