En este contexto, la Agencia Federal de Emergencias ha emitido protocolos esenciales para que la población pueda manejar posibles daños, garantizar su seguridad y proteger sus bienes ante las inclemencias del tiempo. La preparación resulta fundamental y debe iniciarse antes de la llegada de los eventos climáticos adversos. Desde el Ejecutivo se insta a la población a limpiar regularmente desagües y sumideros, verificar el estado de techos y canaletas, y a retirar objetos que puedan ser desplazados por el viento. Es fundamental también consultar el pronóstico local y tener agendados los números de contacto de los servicios de Defensa Civil, Bomberos y Policía. Mantener la calma se vuelve un factor determinante ante situaciones críticas derivadas de alertas meteorológicas. La circulación por calles inundadas queda estrictamente prohibida. En caso de que el agua ingrese al interior de la vivienda, es necesario cortar inmediatamente el suministro eléctrico para evitar accidentes graves. Además, se prohíbe acercarse a postes, carteles o cables eléctricos, ya que el riesgo de descarga aumenta especialmente en condiciones de alta humedad o viento extremo.
El fenómeno en cuestión intensificará el impacto en la campaña agrícola 2026/27, con posibilidades cada vez más altas de que alcance una magnitud sin precedentes desde 1950. La probabilidad de que este fenómeno alcance dicha intensidad entre octubre y diciembre se incrementó del 69% al 75%, según un informe especial de Aprilis Soluciones Meteorológicas para la Unión Agrícola de Avellaneda, el cual se basa en datos de una actualización global. El fenómeno continúa ganando impulso, ya mostrando una interacción significativa entre el océano y la atmósfera. Para Argentina, este contexto mejora el potencial de la campaña gruesa, aunque también incrementa los riesgos asociados a lluvias excesivas, tormentas severas, inundaciones y problemas sanitarios y logísticos.
La información, que tiene como fecha de corte el 11 de septiembre, analizó la actualización más reciente del Centro de Predicción Climática (CPC) de Estados Unidos, combinada con datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), el INTA y organismos provinciales. Entre las variaciones más significativas respecto del informe de agosto, se destaca un incremento de seis puntos porcentuales en la posibilidad de que el episodio alcance una categoría excepcional. Ante la llegada de El Niño y el riesgo de lluvias excesivas en diferentes zonas productivas, el Gobierno ha difundido recomendaciones orientadas a reducir los riesgos sobre los rodeos. Se exhorta a los productores a anticiparse, organizar el uso de recursos forrajeros y proteger prioritariamente a las categorías más vulnerables. “Las inclemencias del fenómeno de El Niño pueden acarrear consecuencias para la producción argentina. Por ello, hay decisiones que pueden marcar la diferencia”, afirmó la Secretaría de Agricultura. Desde la dependencia se refirió a la importancia de anticiparse, prever y planificar como estrategias clave para enfrentar situaciones de emergencia.
Una de las recomendaciones iniciales para los establecimientos dedicados a la ganadería extensiva es ajustar la carga animal, es decir, la cantidad de cabezas que se mantienen por unidad de superficie. En este sentido, la Secretaría aconsejó “reducir anticipadamente la carga animal por unidad de superficie” y “planificar las salidas y nuevos ingresos de animales”. También se recomendó “reservar sectores altos y bien drenados” y “disponer de espacios de emergencia que permitan trasladar a los animales de manera ágil” en caso de que el agua avance sobre los pastizales o dificulte el acceso a las zonas de pastoreo.
Por otro lado, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha confirmado lo que meteorólogos de todo el mundo vienen advirtiendo desde hace meses: en primer lugar, que El Niño será extremadamente fuerte y, en segundo lugar, que su punto máximo se alcanzará hacia finales de este año, aunque sus efectos en el clima se extenderán, al menos, hasta febrero de 2027. “El Niño está claramente establecido y se intensificará, convirtiéndose en un fenómeno muy fuerte en los próximos meses, con grandes repercusiones en los patrones de precipitación y temperatura, así como en los riesgos asociados a inundaciones, sequías y calor extremo”, destacó la agencia meteorológica de las Naciones Unidas en un comunicado emitido en horas de la madrugada. En una rueda de prensa posterior, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, enfatizó que el actual episodio “podría ser más potente que todo lo observado desde que iniciamos nuestro monitoreo” hace cuatro décadas. Si bien El Niño no es causado por el cambio climático, los científicos anticipan que podría agravar las temperaturas globales, intensificando al mismo tiempo los fenómenos meteorológicos extremos. La OMM también indicó que existe una “probabilidad extraordinariamente alta, cercana al 100%”, de que el episodio actual se mantenga activo hasta febrero.
Asimismo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció que será inevitable que el planeta supere un incremento de 1,5°C en la temperatura promedio en los próximos años, un límite fijado en el Acuerdo de París de 2015. Así lo declaró el saliente secretario general de la ONU, Antonio Guterres, a partir del último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), titulado “Limiting Overshoot” (Limitar el exceso, en español), publicado el 2 de septiembre. Este estudio concluyó que el aumento de la temperatura global está orientado a sobrepasar el umbral de 1,5°C en los próximos años. “El verano pasado presenció olas de calor extremo, incendios forestales y devastadoras inundaciones. Estos fenómenos son advertencias de lo que está por venir. Cada fracción de grado costará vidas, destruirá medios de subsistencia, profundizará la desigualdad y dañará de manera irreversible los ecosistemas”, declaró Guterres en su comunicado oficial, donde también advirtió que aún es posible actuar frente a esta crisis.
Juan José Neif, investigador del Conicet, explicó en detalle las implicaciones del avance del “Súper Niño” en el territorio argentino. “En nuestra región, es muy probable que experimentemos lluvias torrenciales, posiblemente hacia el final del verano”. Con referencia a la duración del fenómeno, enfatizó: “El Niño de 1997-1998 duró más de 18 meses. Este fenómeno, siguiendo los datos de temperaturas proporcionados por la NOA y la Universidad de Colombia, muestra una evolución similar”.
Por su parte, el mapa del SMN que abarca la Argentina en esta primavera indica un verdor que desciende desde el noreste y cubre 17 provincias. Este color significa, de acuerdo con el código del Servicio Meteorológico Nacional, una mayor probabilidad de lluvias durante los próximos tres meses. Ese diagnóstico coincide con la presencia del Súper Niño, que, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, podría alcanzar su mayor intensidad en octubre. El informe trimestral del SMN revela una probabilidad superior al 55% de lluvias más intensas de lo habitual en las provincias de Misiones y Corrientes en su totalidad, así como en partes de Formosa, Chaco y Santa Fe. Cabe recordar que actualmente se emite una alerta naranja en Misiones y parte de Chaco, y amarilla en Corrientes, debido a la previsión de tormentas. Estas son las áreas más vulnerables del país respecto a precipitaciones, no solo por las anomalías esperadas, sino también porque allí se registran las lluvias más intensas de manera habitual. Las provincias con mayores anomalías de precipitaciones también abarcan Mendoza y San Juan, donde se suelen observar nevadas, lo que podría suponer un alivio en el contexto de la crisis hídrica prolongada que afecta a la región de Cuyo desde hace una década.
Referente al impacto del cambio climático, si bien este fenómeno produce efectos diferentes cada año, los fenómenos de este año y el siguiente se verán afectados intensamente debido a las “condiciones de un calentamiento global exacerbado, con olas de calor marinas agudas en el Pacífico y otras regiones del planeta”, según informaron desde el sitio especializado Meteored. Comparando las repercusiones de este fenómeno en octubre con años previos, las diferencias son marcadas, dado que su desenlace se observa en un entorno más cálido.
Federico Isla, otro de los geólogos consultados, se refirió a la entrada del fenómeno en el país: “El Niño ya está presente; hemos observado crecidas en el río Iguazú y en las cataratas, además de inundaciones en el río Uruguay”. Además, Isla remarcó: “Hemos enfrentado episodios de El Niño que generalmente se definen en diciembre, que han traído inundaciones en Santa Fe, como las ocurridas en 1982, 1987 y el último evento en 2024, aunque este último no afectó tanto a Argentina”. Para ilustrar el desarrollo del fenómeno, detalló que “se trata de grandes volúmenes de humedad que se transportan desde el Pacífico de oeste a este. Esto impacta en todas las cuencas de Ecuador, Perú, Chile, y también alimenta todos los ríos que descienden de la cordillera, afectando a casi toda Sudamérica”. En esa línea, enfatizó el posible impacto: “Esto podría generar enormes inundaciones que afecten el Paraná y bloqueen gran parte del delta entrerriano, generando acumulación de vegetación flotante que podría obstruir el acceso a los puertos deportivos de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires”.
En respuesta a las estimaciones climáticas que presagian un panorama caracterizado por un régimen elevado de lluvias y altas temperaturas, los expertos del INTA han actualizado el panorama agroclimático, al tiempo que presentaron una serie de recomendaciones técnicas dirigidas a anticiparse al fenómeno, con pautas de manejo eficientes. En este sentido, se llevó a cabo una charla técnica en la Sociedad Rural de Azul sobre “El Niño, proyecciones climáticas para la campaña 2026-27 y recomendaciones de manejo para productores”. En el evento, participaron Nicolás Bronzovich, presidente del INTA, y Martín Tuculet, miembro del Consejo Directivo Nacional por Aacrea, entre otros representantes presentes.
Durante la charla, expusieron Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN); Mariano Cicchino, jefe del INTA Chascomús; y Lucas Vagnoni, coordinador de Investigaciones y Desarrollo INTA Cuenca del Salado. Según Mercuri, “se está desarrollando el fenómeno de El Niño que, de acuerdo con la proyección más reciente, tendría una intensidad de moderada a fuerte y se extenderá, por lo menos, hasta finales del verano de 2027”. Aclaró que el impacto de El Niño no es homogéneo a escala global, ya que depende de la dinámica de los océanos y de la evolución de las condiciones de cada región. “El Niño impacta de diferentes maneras en los distintos continentes y regiones porque no todos los océanos se calientan de forma simultánea”, completó.
Finalmente, científicos también registraron la temperatura del mar en niveles récord, alcanzando una media de 21,1 °C en días recientes, cifra que sobrepasa ligeramente el registro de 21,09°C en los primeros meses de 2024 y que se encuentra significativamente por encima del promedio para esta época del año. En este contexto, la doctora Samantha Burgess, subdirectora de Copernicus, destacó: “El Niño está aportando calor al sistema, pero lo hace sumándose a décadas de calentamiento provocado por el ser humano”. Este récord representa otra señal clara de que el océano se encuentra bajo un estrés creciente, y su calentamiento puede tener consecuencias trascendentales, como el aumento en la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, el incremento del nivel del mar y el impacto en los ecosistemas marinos.





