La empresa, Vaspia, fundada en 1960 y ubicada sobre la avenida Eva Perón al 2700, ya venía trabajando con dificultades debido a la falta de materia prima. El primero de sus hornos había quedado fuera de funcionamiento y este martes se apagó el segundo, que todavía conservaba unos 300 kilos de bronce.
Ante esta situación, la compañía autorizó por escrito a los trabajadores a retirar y comercializar ese material. La posibilidad de vender el bronce busca generar algún ingreso para los empleados mientras continúa el reclamo por los haberes pendientes.
El conflicto fue abordado durante una audiencia ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires. Allí, los trabajadores plantearon que todavía no cobraron los salarios correspondientes a julio y agosto, además del medio aguinaldo y otros conceptos vinculados con los aportes jubilatorios y de obra social.
El delegado gremial de la planta explicó que la autorización para retirar el material surgió precisamente luego de que el horno quedara fuera de servicio. Según señaló, la empresa les comunicó que podían volcar el horno debido a que todavía quedaban alrededor de 300 kilos de bronce.
Los trabajadores también reclaman una definición sobre la continuidad de los puestos de trabajo. La falta de materia prima ya había reducido la producción y el cierre del último horno dejó a la planta sin actividad de fundición.
En medio del conflicto, los empleados analizan distintas alternativas para evitar la pérdida de los puestos laborales. Entre ellas aparece la posibilidad de conformar una cooperativa que permita continuar con la actividad.
La situación también incluye un reclamo por eventuales indemnizaciones. Uno de los trabajadores, con 31 años de antigüedad, relató que durante una reunión se planteó una posible reducción de personal. Según explicó, la propuesta contemplaba que entre 10 y 20 empleados abandonaran la fábrica a cambio de una compensación que consideraban insuficiente, mientras que el resto continuaría trabajando.
De acuerdo con ese relato, también se les habría indicado que las deudas salariales podrían ser abonadas en caso de que quedaran recursos disponibles después de adquirir materia prima.
La incertidumbre alcanza a las 60 familias vinculadas actualmente con la planta. Uno de los operarios cuestionó que los trabajadores lleven dos meses sin cobrar y reclamó una alternativa que permita sostener los puestos de trabajo.
Con la producción detenida y el último horno fuera de funcionamiento, los empleados esperan una respuesta sobre el futuro de la fábrica. Al mismo tiempo, algunos comenzaron a considerar la posibilidad de organizarse bajo una estructura cooperativa para mantener la actividad y evitar el cierre definitivo de sus fuentes laborales.





