“Estoy emocionada. Vivir estos logros en tu país, con toda la gente, es todo lo que uno como atleta puede soñar. No podría pedirle más a este día. Venía de un gran año, pero lo más importante para mí era este torneo porque había en juego una clasificación importante, porque son en el país, porque se invirtió mucho. Uno quiere regalarle esto a todos los que pusieron su granito de arena”, afirmó la marplatense de 28 años, quien lleva consigo una historia de esfuerzo y sacrificio.
En el transcurso de este año, Levaggi había expresado su descontento por la falta de apoyo institucional hacia los atletas argentinos, compartiendo su situación en redes sociales. “Otro año más siendo rechazada para la beca del ENARD”, escribió hace unos meses. Luego, hizo un llamado a quienes quisieran respaldarla: “A quienes me quieran apoyar, solo les pido que compartan y difundan esta publicación”.
Fue en ese contexto que decidió poner en marcha una venta de rifas que resultó integral para su avance. Gracias a ello, logró viajar a Europa para entrenarse y competir bajo estándares elevados, lo que le permitió mejorar sus marcas y, posteriormente, ser aceptada en el sistema del ENARD en julio. “Son miles de personas las que me ayudaron y estoy agradecida con todos ellos. Pude mejorar mis tiempos, establecer récords sudamericanos y nacionales, y ser campeona iberoamericana, panamericana y ahora sudamericana. Todo eso requiere una preparación rigurosa, viajes y cuidados. Sin ellos, y también con el apoyo de mi Confederación y del ENARD, no lo habría logrado”, reflexionó conmovida.
Además, hizo un llamado a la comunidad: “No duden si un atleta está pidiendo apoyo. A mí me hizo la diferencia tener una preparación adecuada y no tener que estar pidiendo. Ojalá muchos atletas más puedan entrar al sistema del ENARD. Si otros atletas pueden acceder y se amplía el cupo, mejoraremos mucho en el nivel general. No lo quiero solo para mí, sino para el atletismo y para todos los deportes”.
“Esto ayuda un montón. Fue una gran motivación para mí. Pensaba en la gente trabajadora que me compró un número, gente que se esfuerza un montón trabajando, y le quería devolver su apoyo con un resultado. Acá está. Espero haberles podido dar una alegría y agradecerles porque eso de verdad hizo un cambio en mi carrera”, añadió.
La atleta también reflexionó sobre sus reclamos y cómo estos le permitieron vislumbrar el respaldo de la gente: “Lo que dije, esos reclamos que hice en su momento, creo que me ayudaron y, al mismo tiempo, me hicieron ver el apoyo de la gente, que fue inmenso”, concluyó.
Desmotivada y casi resignada, Levaggi se había distanciado del deporte, pero ha recuperado el impulso gracias a su entrenador, Leonardo Malgor. “En 2024, cuando había dejado de correr un tiempo, me dijo: ‘el sueño olímpico todavía puede estar’. Me planificó del 2024 hasta el 2028 cada torneo al que tenía que llegar. Imaginate que en mi cabeza, que recién estaba volviendo a correr, yo pensaba: ‘este está medio loco’. Pero en esa planificación estaba este torneo en el que tenía que hacer medalla. Es un visionario y yo confío mucho en él”.
Además, Levaggi compartió la estrategia que le sugirió Malgor para esta carrera: “Vengo compitiendo hace tiempo y me acostumbré a ser yo la que hacía el cambio de ritmo. Esta vez, fueron las chicas las que lo hicieron y me tuve que adaptar. Mi entrenador me había dicho que si en los últimos 500 metros ellas hacían un cambio brusco, que me quedara atrás y no me desespere porque no iban a tener para hacer el último cambio. Así fue. Parece que tiene una bola mágica con la que ve el futuro”.
Los Juegos Suramericanos aún no terminan para Levaggi. Este jueves estará compitiendo en los 5.000 metros y el viernes en los 3.000 con obstáculos, ya con la tranquilidad de haber conseguido la plaza panamericana en esta última prueba.





