El equipo se presentó vestido de negro y amarillo, recordando una historia de 1904 cuando había solicitado jugar con esos colores y enfrentó una negativa. “A Racing nadie le dice que no”, fue el lema que acompañó la presentación de la nueva camiseta, diseñada supuestamente para desafiar aquel rechazo hace más de un siglo. Sin embargo, se omitió mencionar que ya había lucido una camiseta similar en 1972 y 1973, situación que algunos miembros del club habían reconciliado en el tiempo.
Más allá de la inversión en marketing, lo cierto es que Racing ha perdido su esencia, con un rendimiento que evoca épocas de frecuentes derrotas y tensión constante. Antes del enfrentamiento con Atlético Tucumán, vestido de celeste y blanco como marca su tradición, Racing se hallaba en el fondo de la tabla (por diferencia de gol) del grupo B, después de que Aldosivi lograra una victoria ante Banfield el sábado, consolidándolo en la última posición.
“Estamos pasando por una situación de resultados que no nos gusta. Racing no puede estar en la posición en la que se encuentra, en el puesto 22 de la anual ni 14 de 15 en el torneo actual”, expresó Milito en una conferencia inesperada, tras más de tres meses de silencio.
El mandatario, quien asumió hace un año y nueve meses prometiendo un “salto de calidad”, subrayó que su lema se refiere a aspectos institucionales. En este marco, destacó la adquisición de un nuevo edificio para expandir la escuela del club y la construcción de un centro de entrenamiento en Ezeiza como ejemplos de crecimiento.
No obstante, Racing no ha logrado mantener el mismo nivel con respecto a los jugadores, teniendo en cuenta las bajas en calidad debido a diversas razones como falta de adaptación o lesiones. “Contamos con plantel, seguimos siendo el tercer equipo mejor valorado de Argentina después de River y Boca. No lo digo yo, lo dicen las grandes plataformas”, comentó Milito sobre la calidad del equipo dirigido por Vojvoda, a quien califica como el “entrenador institucional”.
El presente de Racing sigue siendo desalentador, sin importar los colores que vistieran en el campo. En el estadio, una pantalla reflejó el partido en sepia, un guiño a la camiseta retro, pero los recuerdos de épocas doradas están tan distantes como lo estuvo el último éxito, cuando levantaron la Copa Sudamericana, festejando en Río de Janeiro tras ganar la Recopa.
Un momento clave del partido llegó a los 30 minutos del primer tiempo, cuando Vojvoda realizó un doble cambio, sustituyendo a Matías Zaracho y Gastón Lodico por Ulises Ortegoza y Matko Miljevic. Este último abandonó la cancha como si el partido estuviera bajo control, pese a que Racing perdía 1-0. Miljevic fue protagonista involuntario de una jugada que terminó en penal para el rival tras un tiro libre mal ejecutado.
Facundo Cambeses, nuevamente, se convirtió en salvador al atajar el penal de Leandro Díaz. Sin embargo, su destacada estadística de haber detenido nueve de los 17 penales lanzados contra él desde su llegada al club (seis de siete en tiempo regular) no fue suficiente. Diez minutos después de la atajada, Lautaro Godoy, ante la inercia de la defensa albiceleste (con Matías Pérez debutando en la zaga y Marcos Rojo de regreso), puso el 1-0 en el marcador.
Racing había sido superado en esos primeros treinta minutos que llevaron al cambio de esquema de Vojvoda, quien reconoció la ineficacia de su planteo inicial. Con las modificaciones, el equipo se equilibró y, en el segundo tiempo, comenzó a presionar al arco de Luis Ingolotti, quien desvió varias jugadas peligrosas del rival.
Finalmente, a los 25 minutos del segundo tiempo, Racing logró empatar, justo cuando Leonel Pérez tomó un rebote y anotó. Sin embargo, el equipo siempre tiene la capacidad de sorprender por lo negativo: tras una buena secuencia de pases del Decano, Ramiro Ruiz Rodríguez capitalizó y anotó en tiempo de descuento, a pesar de las dudas sobre un posible offside, que el VAR validó. Así, un nuevo festejo del conjunto visitante se convirtió en otra frustración para Racing.





