El funcionario planteó que la cuestión Malvinas debe ser considerada una política vinculada con los intereses nacionales y no como una disputa partidaria. En ese sentido, destacó la convocatoria realizada por Milei a distintos sectores para acompañar la posición argentina.
Entre las medidas anunciadas por el Presidente se encuentra un endurecimiento de las sanciones contra empresas petroleras que desarrollen actividades no autorizadas en las islas y la reactivación del proyecto para construir una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego. Quirno señaló que dos de las tres medidas anunciadas ya fueron incorporadas al Boletín Oficial.
El canciller consideró que las decisiones representan un avance dentro de la estrategia argentina para el Atlántico Sur y remarcó la importancia de mantener una posición común frente al reclamo de soberanía sobre las islas.
Quirno también analizó las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre Malvinas. Según explicó, esas manifestaciones incrementaron la visibilidad internacional del reclamo argentino y forman parte del escenario que el Gobierno evalúa para definir su estrategia diplomática.
Uno de los principales puntos de debate es la construcción de la Base Naval Integrada en Tierra del Fuego. Desde la oposición se plantearon cuestionamientos sobre la posibilidad de que la infraestructura pueda quedar vinculada con intereses militares estadounidenses.
El canciller rechazó esa posibilidad y aseguró que la decisión de avanzar con la obra responde exclusivamente a los intereses de la Argentina. Además, negó que el Gobierno haya mantenido conversaciones con Trump sobre un eventual uso de la instalación por parte de Estados Unidos.
Según explicó Quirno, el proyecto de la base comenzó en 2022 y posteriormente quedó interrumpido. La actual administración resolvió retomarlo una vez que contó con margen fiscal suficiente para hacerlo sin comprometer el equilibrio de las cuentas públicas.
El funcionario también remarcó que la Argentina conserva autonomía para definir sus decisiones estratégicas y sostuvo que la reactivación de la obra no fue producto de un acuerdo ni de una consulta previa con Washington.
La ubicación de Tierra del Fuego es considerada por el Gobierno un factor estratégico dentro del Atlántico Sur. La provincia constituye un punto de acceso hacia la Antártida y permite reforzar las capacidades destinadas al monitoreo del espacio marítimo argentino.
En ese contexto, Quirno sostuvo que la construcción de la base responde a necesidades relacionadas con la defensa y con la presencia argentina en la región, y descartó que esté vinculada con compromisos asumidos frente a otros países.
Las medidas anunciadas forman parte de una nueva etapa de la política del Gobierno sobre Malvinas, que combina decisiones diplomáticas y económicas con el desarrollo de infraestructura estratégica y la reafirmación del reclamo argentino de soberanía.





