El proyecto fue destacado por el presidente Javier Milei como una de las prioridades vinculadas al fortalecimiento del Ministerio de Defensa. En ese marco, el mandatario planteó la necesidad de aumentar los fondos destinados al área y señaló la importancia estratégica de la infraestructura para el Atlántico Sur.
La iniciativa no es nueva. Su diseño comenzó a delinearse alrededor de 2010 y las obras se iniciaron formalmente el 4 de marzo de 2022, durante el gobierno de Alberto Fernández y con Jorge Taiana al frente del Ministerio de Defensa. Sin embargo, la ejecución avanzó por debajo de las previsiones originales.
La documentación oficial registró un avance físico del 9,13% al cierre de 2023. Durante 2024, ya con Luis Petri como ministro de Defensa, se informó que la obra no contaba con inversión presupuestaria asignada y que en diciembre de 2023 se había interrumpido una construcción vinculada con la fundación de un galpón modular.
El costo necesario para completar el proyecto también fue actualizado. En diciembre de 2024 se estimó que la Base Naval Integrada demandaría unos US$300 millones, principalmente para avanzar con las obras de infraestructura de mayor escala, entre ellas el muelle y el complejo edilicio.
El proyecto había recibido una previsión de fondos en el presupuesto 2025 enviado por el Gobierno al Congreso. En ese esquema se contemplaban aproximadamente US$163 millones provenientes de un préstamo para financiar la construcción del muelle y las obras de infraestructura asociadas.
No obstante, el presupuesto 2026 no incluyó una partida específica para la construcción de la Base Naval Integrada. La falta de fondos fue cuestionada en la Cámara de Diputados y abrió un interrogante sobre la continuidad de una obra que todavía requiere una inversión significativa.
El Gobierno anunció ahora su intención de retomar el proyecto. El canciller Pablo Quirno explicó que los recursos necesarios surgirán de una reasignación de partidas del presupuesto 2026. De esta manera, el financiamiento no formaba parte de las asignaciones originales previstas para la obra.
La futura base será construida sobre terrenos de la Armada, cerca de Punta Oriental, en Ushuaia. El proyecto busca concentrar capacidades navales y logísticas y, al mismo tiempo, desarrollar infraestructura destinada a las actividades antárticas.
Entre sus principales componentes se encuentra un muelle militar de 15.640 metros cuadrados, con aproximadamente 1.050 metros lineales de atraque y profundidades de entre seis y 16 metros. También se prevé un edificio de servicios marítimos de 2.540 metros cuadrados y un complejo logístico antártico de unos 10.100 metros cuadrados.
La segunda etapa contempla alrededor de 39.000 metros cuadrados de instalaciones para el Comando del Área Naval Austral y la Base Naval Ushuaia, incluyendo talleres, depósitos y alojamientos. La última fase está destinada a la construcción de viviendas para el personal naval.
Además de las instalaciones militares, el complejo tendrá funciones logísticas vinculadas con las campañas antárticas. Según la documentación oficial remitida al Congreso, podrá atender a embarcaciones de la Armada y a buques que participen de las campañas antárticas bajo el control del Comando Conjunto Antártico. También se prevé que pueda prestar servicios logísticos a embarcaciones extranjeras que utilicen Ushuaia como puerto de escala.
Cuando se proyectó la obra, se estimó que las distintas etapas demandarían entre 36 y 60 meses de ejecución. Esos plazos, sin embargo, quedaron desactualizados debido a las demoras acumuladas.
Por el momento, no existe una fecha oficial de finalización. La reactivación dependerá de la reasignación de recursos anunciada por el Gobierno y de la disponibilidad de los fondos necesarios para continuar con las principales obras de infraestructura.





