Sin embargo, Flushing Meadows no es solamente un escenario de tenis, es también un evento que trasciende el deporte. Esto quedó evidenciado en días recientes, cuando los equipos de Alcaraz y Serena Williams, junto a Djokovic y Sabalenka, acapararon la atención en el torneo de dobles mixtos. Asimismo, el evento homenajeó al “ícono” Roger Federer, quien al mostrarse en un estado físico impresionante a siete años de su retiro, dejó claro que sigue siendo un referente. El tenista italiano Fabio Fognini, tras verlo entrenar con su compatriota Flavio Cobolli, declaró que el suizo “hoy le ganaría a varios de los top 100”. Este miércoles, se celebrará el evento denominado “Stars of the Open”, donde destacadas figuras del circuito interactuarán con el público, junto a celebridades de distintos ámbitos como el entretenimiento, el deporte, la moda y hasta la política. En este contexto, el US Open se proyecta como el Grand Slam que mayor ingresos genera en el tenis, alcanzando una facturación estimada en unos 648 millones de dólares. ¿Cómo se logra tal cifra? Flushing Meadows sobresale por su innovadora estrategia de marketing deportivo, que articula la venta de entradas, los derechos televisivos y una sólida cartera de patrocinadores.
Un componente clave del modelo de negocio de Flushing Meadows es su plan de inversión en infraestructura, que ha incluido una remodelación del complejo con un costo de 800 millones de dólares. De ese total, 250 millones se destinaron a la construcción de un centro de alto rendimiento para deportistas, ubicado en el Centro Nacional de Tenis Billie Jean King, y a mejoras en el Arthur Ashe, el estadio de tenis más grande del mundo, con capacidad para aproximadamente 23 mil espectadores, que además ha ampliado su oferta VIP.
Otro de los secretos mejor guardados del torneo es su “Fan week”, que amplía la experiencia de los asistentes. En 2025, más de 1 millón de personas asistieron, superando un récord histórico. Además, los ingresos por la venta de entradas son un pilar fundamental, con recaudaciones que el año pasado superaron los 200 millones de dólares. El precio de las entradas para la final masculina puede oscilar entre 757 y 31 mil dólares, mientras que las entradas para la final femenina ofrecen un abanico que también incluye el partido final de dobles masculino, con valores que van desde 375 hasta 17 mil dólares.
El sector audiovisual también juega un papel crucial en la facturación del US Open. La poderosa Asociación de Tenis de Estados Unidos (USTA) mantiene acuerdos con 30 emisoras para la retransmisión del torneo. La cadena estadounidense ESPN es su principal socia, habiendo adquirido los derechos para el ciclo 2026-2037 por un monto récord de 2.100 millones de dólares, equivalente a 170 millones anuales, superando en más del doble el ciclo anterior.
En cuanto a los patrocinadores, la estructura es igualmente robusta y estratégica. Flushing Meadows cuenta con aproximadamente 30 marcas auspiciantes, destacándose JP Morgan, el mayor banco de Estados Unidos, que aporta 22 millones de dólares. Entre las firmas que acompañan el torneo, se encuentran Emirates, Chase, American Express, Rolex y AT&T, esta última siendo la incorporación más importante.
El US Open 2026 volverá a ser un referente en marketing deportivo y en la industria del entretenimiento, con precios de entradas que superan en varias ocasiones a los de los otros tres Grand Slams. Esta diferencia marcante ha generado un debate sobre la estrategia de precios y el posicionamiento de uno de los torneos más prestigiosos del tenis mundial. Para la jornada inaugural del domingo, se anticipa un precio mínimo de 363 dólares para el acceso general, conocido como “ground pass”. Este pase permite a los asistentes acceder a todas las canchas y presenciar los entrenamientos, aunque no incluye el acceso al Arthur Ashe. En contraste, ese mismo tipo de entrada en Australia tuvo un costo de 35 dólares, en Roland Garros, de 45, y en Wimbledon, de 44,70. En términos porcentuales, la diferencia es abismal; para el primer día de acción, en Nueva York se pagará un 937 por ciento más que en Melbourne, un 707 por ciento más que en París y un 712 por ciento más que en Londres.
Kirsten Corio, directora comercial de la USTA, resaltó las iniciativas diseñadas para facilitar el acceso del público, como la fase de clasificación, el torneo de dobles mixto y las exhibiciones previas, que el año pasado atrajeron a cerca de 240 mil personas con entradas de bajo costo. A pesar de estos esfuerzos, el alto costo de las entradas para los cuadros principales sigue siendo un obstáculo para una gran parte del público. No obstante, más allá de esta controversia, el torneo se sostiene como uno de los más prestigiosos del circuito, convirtiéndose en un festival de experiencias que recibe a más de un millón de personas anualmente.
El US Open de Flushing Meadows representa un caso de estudio ideal que permite entender todo el operativo que implica la organización de un gran evento deportivo. Aunque el 65 por ciento del patrocinio global se destina al deporte, encontrar un patrocinador no resulta sencillo. La construcción de una marca sólida y su consolidación en el tiempo son esenciales. El éxito radica también en cómo alimentar esa marca hacia la excelencia, un proceso que encuentra su esencia en la atmósfera única de Nueva York.





