La organización se encuentra aún en fase de negociaciones, sin que se hayan confirmado oficialmente ni los rivales ni las sedes. Sin embargo, las gestiones para volver al mercado asiático están avanzando.
Este período internacional tendrá una duración inusual: comenzará el 21 de septiembre y finalizará el 6 de octubre. Desde la reforma adoptada en 2026, la FIFA agrupa las fechas antiguas de septiembre y octubre en un lapso de 16 días, permitiendo la disputa de hasta cuatro partidos.
Argentina planea utilizar solamente tres de esos lugares. El esquema ya contemplaría dos encuentros en China y un solo amistoso en casa, cuya sede probablemente sea Buenos Aires.
Respecto a ese partido, ha cobrado relevancia la posibilidad de un choque contra Uruguay, en una nueva edición del clásico rioplatense, aunque aún no habría un acuerdo definitivo entre las federaciones.
La participación de Messi se convertiría en un aspecto clave para la planificación. El capitán estaría dispuesto a seguir representando a la “Albiceleste” y sería parte de la primera convocatoria tras la derrota en la final frente a España, siempre que su estado físico y el calendario del Inter Miami lo permitan.
Además, su presencia sería fundamental para cerrar contratos comerciales relacionados con la gira por China, un mercado donde su figura genera un gran impacto económico y publicitario.
El cuerpo técnico tiene como objetivo aprovechar esta extensa ventana para iniciar la renovación del plantel de cara al Mundial 2030, aunque mantendría en su mayoría a varios futbolistas que participaron en la última final.
Antes de que finalice 2026, la Selección contará con otra fecha FIFA del 9 al 17 de noviembre, período en el cual se podrían disputar dos amistosos adicionales y que también podría marcar el cierre del ciclo de Lionel Scaloni, cuyo contrato finaliza en diciembre.





