En el caso del Banco Nación, la tasa nominal anual (TNA) vigente es del 15,50% para los depósitos realizados de manera presencial en sucursal, mientras que asciende al 19% cuando la operación se efectúa mediante canales electrónicos. Esta diferencia modifica el rendimiento final y también el monto necesario para alcanzar una determinada ganancia.
De acuerdo con el simulador disponible de la entidad, para obtener una ganancia cercana a $200.000 con un plazo fijo constituido en sucursal se requiere un capital aproximado de $16 millones, considerando la tasa vigente. En cambio, quienes realizan la inversión por medios digitales necesitan destinar un monto menor para alcanzar el mismo resultado, debido a la tasa superior aplicada a esta modalidad.
La diferencia entre las tasas ofrecidas por cada canal refleja una tendencia que se repite en el sistema financiero: muchos bancos ofrecen mejores condiciones para las operaciones realizadas mediante home banking o aplicaciones digitales, con el objetivo de impulsar el uso de herramientas electrónicas y reducir los trámites presenciales.
Desde que las entidades recuperaron la libertad para fijar sus propias tasas de interés, el mercado de plazos fijos dejó de contar con un rendimiento uniforme. Cada banco establece sus condiciones y actualiza periódicamente los porcentajes aplicados a los depósitos.
Además del plazo fijo tradicional, existe otra alternativa de inversión conocida como plazo fijo UVA, cuyo funcionamiento está vinculado a la evolución de la inflación. Este instrumento ajusta el capital según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y suma un interés adicional.
La principal diferencia entre ambas opciones es que el plazo fijo tradicional permite conocer desde el inicio cuánto rendimiento tendrá la inversión al momento del vencimiento, ya que la tasa queda fijada al momento de realizar el depósito.
El plazo fijo UVA, en cambio, no ofrece una tasa fija elevada, sino que busca acompañar la evolución de los precios para preservar el valor real del dinero. Por esta característica, suele ser considerado una alternativa para quienes buscan proteger sus ahorros frente a períodos de inflación elevada.
Esta modalidad tiene como condición general un plazo mínimo de permanencia de 180 días, aunque existe una versión precancelable que permite retirar los fondos antes del vencimiento bajo determinadas condiciones y con una rentabilidad diferente.
La elección entre un plazo fijo tradicional y uno UVA depende del objetivo de cada ahorrista. Quienes necesitan disponer de su dinero en un período corto suelen optar por el plazo fijo tradicional, que permite acceder al capital luego de 30 días y conocer previamente el rendimiento. En cambio, quienes pueden mantener los fondos inmovilizados durante más tiempo y buscan una cobertura frente a una posible suba de precios pueden considerar la alternativa UVA.





