Durante su estadía en Milán, Cambareri participó en diversas iniciativas sociales que utilizan el rugby como herramienta de inclusión para personas en situación de calle o encarceladas. Después de atravesar la pandemia de coronavirus en Europa, regresó a Argentina y se reincorporó a Alumni. “Es duro el desarraigo… Y también ver jugar al equipo desde una computadora”, reflexiona el jugador.
Fiel a su compromiso, comenzaba una nueva temporada en el Top 14 defendiendo los colores de Alumni, pero su camino dio un giro inesperado el fin de semana del 20 de junio, cuando se anunció su participación desde el inicio… en otro equipo. No en Alumni, sino en Banco Nación, que se enfrentó a Liceo Naval y ganó 44-37 en la 12ª fecha de la Primera B, destacándose en un campeonato que había visto a este club, famoso por sus títulos de 1986 y 1989, codearse con los mejores.
Este traspaso generó sorpresas, dado que Cambareri representaba un refuerzo considerable para Banco Nación, que exhibía un sólido desempeño gracias al apertura brasileño Thiago Oviedo y a los hermanos Picasso. Esto planteó la interrogante entre los aficionados del rugby porteño: ¿cómo es posible que un jugador cambie de club a mitad de la temporada, cuando la normativa de la competencia lo prohíbe?
Sin embargo, se esclareció que “no pasó nada. Porque no hubo ninguna violación a ninguna norma y, por lo tanto, tampoco hubo conflicto”, afirmó un informante vinculado con la Unión de Rugby de Buenos Aires. El posible incumplimiento se derivó del artículo 2 del Reglamento URBA de Habilitación de Jugadores, que especifica que no se permiten pases entre clubes durante la temporada si el jugador ha jugado al menos un partido. Pese a esto, el reglamento también contempla excepciones, bajo la decisión del Consejo Directivo de URBA.
La situación de Cambareri se consideró excepcional. Se argumentó que el traspaso de Alumni a Banco Nación fue posible porque ambos clubes dieron su consentimiento ante la solicitud presentada. “No hubo conflicto y la URBA no tomará ninguna determinación al respecto”, se indicó.
Cambareri tiene la oportunidad de seguir contribuyendo a la lucha de Banco por ascender, mientras el club no perderá puntos en su intento de regresar a la Primera A, aspirando a revivir la gloria de anteriores épocas, como la memorable victoria sobre Inglaterra en 1987.
Los directivos de Banco Nación compartieron que Cambareri reside en la Capital Federal y que la distancia hacia Tortuguitas complicaba su asistencia a los entrenamientos. “Surgió esta posibilidad y él la aceptó. Era pasar a Banco o dejar el rugby competitivo”, afirmaron. Su traslado fue aprobado por la URBA con el consentimiento de ambas instituciones.
“Soy un tipo de Alumni. Es mi familia, mi casa, todo. Crecí ahí y me formé como jugador, entrenador y persona. Sigo siendo hincha y socio. Le debo todo”, expresó Cambareri, quien, tras disputar dos ascensos en Europa, optó por retornar a su país por razones familiares. “No podía seguir en Alumni debido a problemas familiares que interferían con mi asistencia. La opción de ir a Banco, que entrena a solo 11 minutos de casa, me permitió continuar en el rugby”, concluyó el pilar, quien encontró en este nuevo club la posibilidad de continuar con su pasión.





