Cuando Jorge Bergoglio se convirtió en Francisco, en la Argentina lo subimos a un inexistente Falcon verde y abrimos un ciclo de doce años de debates, sospechas y acusaciones.
El contraste quedó a la vista en los viajes: Benedicto visitó Alemania tres veces durante sus ocho años de pontificado y volvió una vez más después de renunciar. Karol Wojtyla, como Juan Pablo II, viajó nueve veces a Polonia en 27 años. Francisco, en cambio, nunca regresó a la Argentina en sus doce años como papa: murió sin volver a respirar el aire de su país.
Este domingo, cuando León XIV llegue al Aeroparque Jorge Newbery desde Montevideo, el viaje tendrá un simbolismo difícil de ignorar: lo hará en un avión de Aerolíneas Argentinas.
Bergoglio nunca abordó un avión de la compañía estatal durante su pontificado. Sin embargo, en 2024 mostró una bandera junto a sindicalistas que reclamaban en el Vaticano que la aerolínea no fuera privatizada.
La fila 13 separará el sector “VIP-Papal” del resto de los pasajeros en los trayectos Montevideo-Buenos Aires-Córdoba-Buenos Aires-Lima. En ese último tramo, el traslado del jefe de la Iglesia católica quedará a cargo de Latam Perú.
El Papa viajará mucho, aunque procurará evitar el helicóptero, un medio de transporte que Robert Prevost busca dejar de lado. También hará falta espacio en la bodega del avión para la gran cantidad de obsequios que se espera que reciba. Los 24 gobernadores asistirán, o, como diría Axel Kicillof, 23 gobernadores y un jefe de gobierno; cada uno llevará un regalo a la Nunciatura.
¿Podrá Prevost esquivar las dificultades que Bergoglio quiso evitar y que lo llevaron a postergar año tras año su viaje a la Argentina? Fuentes de primera línea del Gobierno nacional describieron la visita como “eminentemente pastoral”, aunque también señalaron algunos matices.
“¿Tiene sentido pensar que el Papa no hablará de la pobreza? Eso forma parte del Evangelio, pero pensar que el hablar de la pobreza será un mensaje a Milei sería una interpretación forzada”.
Desde el Gobierno agregan que la llegada de León XIV a la Argentina se debe a Milei.
“El Papa viene porque hay una invitación oficial del jefe de Estado. Si no, no viene. Y el Papa decidió venir con este presidente, podría haber esperado hasta el 2028”.
Entre el domingo y el miércoles habrá tiempo para observar qué ocurre entre León XIV, Milei y la sociedad argentina.
Para Francisco, en cambio, ya no hay tiempo. Milei se arrepintió de haberlo definido como “representante del maligno en la Tierra” y luego lo describió como “el argentino más importante de la historia”.
Ahora volveremos a recordar que tuvimos a Francisco: el argentino que, como papa, nunca pisó su país.





