Este método no solo cumple una función decorativa, sino que además ofrece la oportunidad de observar el crecimiento de las raíces y el tallo. También es ideal para aprovechar los esquejes de plantas, que pueden convertirse en nuevos ejemplares.
La clave reside en seleccionar especies adecuadas para enraizar en agua y mantenerlas en un recipiente limpio, con buena iluminación, evitando que las hojas queden sumergidas.
Entre las especies que pueden multiplicarse mediante esquejes en agua se encuentran la tradescantia, la hiedra inglesa y el coleo.
Para comenzar, se debe cortar un tallo saludable, quitar las hojas en la parte inferior y colocar el segmento en agua. Es crucial que las hojas queden fuera del recipiente para prevenir su deterioro.
La tradescantia destaca como una de las opciones más accesibles para este tipo de cultivo. Sus hojas pueden exhibir variadas combinaciones de colores como verde, violeta, blanco y plateado, dependiendo de la variedad.
Para reproducirla, se corta un tallo sano y se eliminan las hojas de la parte que se sumergirá en el agua. Luego, se coloca el esqueje en un frasco, asegurándose de que reciba luz, pero evitando la exposición directa al sol.
Con el tiempo, es posible que se desarrollen raíces en la sección sumergida del tallo.
La hiedra inglesa también puede ser cultivada a partir de esquejes en agua. Uno de sus aspectos más atractivos es el crecimiento de sus tallos, que tienden a caer por los bordes del frasco a medida que se desarrollan.
Para obtener un esqueje, es necesario cortar un tallo sano justo debajo de un nudo y sumergir esa sección en agua, dejando las hojas fuera del recipiente.
Es fundamental mantener el agua en condiciones óptimas, renovándola cuando presente turbidez o residuos.
El coleo destaca por sus hojas coloridas, que pueden variar en tonos de verde, rojo, bordó, rosa, amarillo y violeta, contribuyendo con un toque decorativo al ambiente.
Para reproducirlo, se corta un tallo por debajo de un nudo y se retiran las hojas inferiores. Luego, se coloca el esqueje en un frasco con agua, ubicándolo en un lugar bien iluminado.
Tener una planta en un frasco es sencillo, pero requiere algunos cuidados para mantenerla en buen estado: una vez que el esqueje desarrolla raíces, puede seguir en agua si la especie se adapta bien a este método. Alternativamente, se puede trasplantar a una maceta con sustrato, donde podrá seguir creciendo en tierra.





