Actualmente, la firma emplea a más de 100 trabajadores y opera 13 locales en centros comerciales, además de contar con una planta industrial situada en Ricardo Rojas, Tigre, donde lleva a cabo parte de su producción y gestiona áreas comerciales, administrativas y logísticas.
En un giro diferente, ICSA (Indumentaria Catamarca), que produce marcas como Grisino, Lacoste, Puma, Jazmín Chebar, Billabong, Azzaro y Gepetto, ha decidido continuar sus actividades gracias al respaldo del Gobierno de Catamarca. Claudio Drescher, empresario conocido por manejar las licencias de estas marcas, aseguró que la empresa ha decidido seguir adelante en medio de la crisis.
El estado de IGT33 es alarmante, con un pasivo que supera los $ 7000 millones y un aumento notable de cheques impagos: actualmente acumula 66 cheques rechazados por un total de $ 307,5 millones, de los cuales solo ha cancelado uno por $ 923.000. Esta presentación en la Justicia le permitirá trabajar en la reestructuración de sus deudas, sin interrumpir el funcionamiento de sus marcas.
Por otro lado, la Textil Amesud, reconocida en el ámbito de tejidos de punto y fundada por el empresario coreano Yeal Kim, ha vuelto a solicitar la apertura de su concurso preventivo tras varios meses de producción reducida. La firma actualmente opera entre el 20% y el 30% de su capacidad instalada, mientras que sus ventas han caído de un 60% a un 70% en comparación con tres años atrás. Amesud, que en su mejor momento empleaba entre 430 y 470 personas, ha visto reducir su plantilla a alrededor de 250 trabajadores y su producción a apenas 150 toneladas mensuales.
La trayectoria de Amesud comenzó en 1976 con la llegada de la familia Kim a Argentina. Yeal, que tenía solo 18 años en ese entonces, inició su carrera en la industria textil con una máquina comprada en cuotas, evolucionando para establecer su propio negocio y una planta industrial en San Martín. Cabe recordar que la empresa ya había atravesado un concurso preventivo en 1998, antes de llegar a un acuerdo con sus acreedores en 1999, lo que culminó en 2013.
En otro giro, Mazalosa, el grupo que gestiona Portsaid, Desiderata y System, ha cerrado su planta en el Parque Industrial de La Rioja tras no poder sostener la operación, a pesar de haber iniciado la producción en diciembre de 2022 con una primera etapa que incorporó 27 trabajadores. El cierre se justificó por la caída de ventas que hizo inviable la continuación de la actividad.
Además, el grupo TN&Platex ha decidido cerrar DFAC, su marca de venta directa, tras paralizar la producción en una planta en Tucumán. Esta medida se enmarca dentro de un conjunto de decisiones que incluyen la presentación de un concurso preventivo de Hilado y ajustes en otras operaciones en el país.
Emilio Alal, otra veterana del sector, también ha solicitado un concurso preventivo después de la crisis que llevó al cierre de su división industrial y al despido de trabajadores. La empresa interrumpió sus actividades en sus instalaciones en Goya y Villa Ángela y busca ahora reestructurar sus deudas en medio de un contexto complejo que incluye la caída del consumo interno y el aumento de costos.
Manki, tras más de diez años en el mercado, ha optado por cesar sus operaciones, cerrando seis de sus siete locales y manteniendo solo su punto de venta en Recoleta y la tienda online, contradiciendo su estrategia de expansión anterior.
Vicunha, un importante fabricante de denim, ha reducido también su producción en San Juan, donde ahora opera por debajo del 50% de su capacidad debido a la baja demanda y a un aumento en las importaciones. En su mejor época, empleaba cerca de 600 trabajadores, pero esa cifra se ha reducido a aproximadamente 480 en la actualidad.
Aunque la empresa había anunciado una inversión de u$s 2 millones para expandir su operación, la realidad del mercado interno ha complicado sus planes, así como el aumento significativo de productos importados.





