La investigación, publicada en la revista Cell y liderada por un equipo de la Universidad Nacional de Singapur, propone un novedoso enfoque en el ámbito médico: integrar en células de animales componentes biológicos que son característicos de las plantas. En vez de utilizar un fármaco tradicional, el equipo desarrolló nanopartículas derivadas de la espinaca que son capaces de aprovechar la luz para generar energía dentro de las células. Esta fusión entre los reinos vegetal y animal constituye un avance significativo en la investigación biomédica.
Las nanopartículas, denominadas LEAF, se obtienen de estructuras microscópicas en la espinaca, que son responsables del proceso de fotosíntesis, mediante el cual las plantas convierten la luz en energía. Los investigadores llevaron a cabo un proceso para aislar estas estructuras y adaptarlas para que puedan introducirse en células oculares a través de gotas oftálmicas. Una vez dentro y usando la luz ambiente como fuente de energía, comienzan a generar compuestos que contribuyen al equilibrio interno de las células y ayudan a mitigar el estrés oxidativo asociado a la inflamación.
El estudio aborda una condición común y, en muchos casos, persistente: el síndrome de ojo seco. Esta alteración de la superficie del ojo implica múltiples factores, pero tiene un hilo conductor: la inflamación crónica y el daño causado por moléculas reactivas que afectan a las células.
Las terapias actualmente disponibles buscan contrarrestar esta situación. Algunas de ellas se centran en lubricar el ojo a través de lágrimas artificiales, mientras que otras, como ciertos antiinflamatorios, buscan disminuir la respuesta inmunológica. Sin embargo, en la mayoría de los casos, estos tratamientos son sintomáticos o actúan indirectamente sobre el problema subyacente.
La innovación que se plantea en este trabajo es diferente. En lugar de bloquear la inflamación o sustituir la lágrima natural, se dirige a modificar el estado interno de las células, utilizando una estrategia similar a la que utilizan las plantas, aunque adaptada: aprovechar la energía de la luz.
Las partículas LEAF contienen fragmentos funcionales de los cloroplastos, donde se lleva a cabo la fotosíntesis. Dentro de estas estructuras se encuentran los sistemas que permiten captar la luz y transformarla en energía química. En este experimento, los científicos aislaron estas partes, eliminaron componentes innecesarios y las encapsularon en un formato nanométrico, lo suficientemente reducido para penetrar en células animales.
Una vez introducidas en el ojo, estas nanopartículas comienzan a desempeñar un papel crucial en la intervención de la inflamación ocular.





